jueves, 22 de mayo de 2014

“Es absolutamente original la mirada con que Garini descubre la desolación y la desgracia y las palabras con que las dice”- Mercedes Ramírez


El corte de pelo


"Mi mujer se fue", le había dicho el hombre que le cortaba el pelo, y él le había preguntado: "¿Por poco tiempo? o ¿Es un viaje largo?".

La primera mujer se había ido con otro, y quería no ser torpe con sus preguntas, y recurría a eso del viaje.

"No, se murió hace cinco días", le dijo el hombre.

"Caramba, me sorprende, así tan de golpe, caramba", y no pudo, o no supo agregar nada más.

El hombre estaba nervioso. Parecía que los utensilios no funcionaban bien. Dos o tres veces sintió que le tironeaba algún mechón de pelo.

"Ya es tarde para rehacer mi vida, estoy viejo", le decía el hombre.

"Pero, usted cantaba, le gustaba cantar. Podría intentar algo en ese sentido. Eso le ayudaría a olvidar", le había dicho él.

"No, le había respondido el hombre, no podría cantar ya, estoy deshecho, destruido, derrumbado. ¿No se da cuenta de que estoy muy triste?, no sé cantar, no he cantado nunca. El que cantaba era uno de mis empleados que ya no está en la casa".

Ya habían caído tres, o cuatro, o cinco gotas sobre su nuca. Era un líquido tibio. No se trataba del sudor del hombre. No hacía calor, o casi hacía frío. Las gotas salían de los ojos del hombre. Aquello resultaba desagradable, muy desagradable. Tendría que lavarse la cabeza en seguida de entrar a su casa. Tendría que lavarse muy bien.

El hombre continuaba hablando: "Además, explotó después de muerta; ella, tan delicada y tan limpia, y se llenó de líquidos de mal olor. ¡Horrible! Tuvieron que llevarla al cementerio casi en seguida. El olor era inaguantable, y eso que habían traído muchas flores. ¿Por qué tenía que explotar así? ¿Por qué tenía que reventar de ese modo? Ella, tan cuidadosa de todo, tan educada. Limpiaba hasta tres veces los muebles, en el día, y hasta cuatro, creo".

Notó que le ardía una oreja, y unas gotas de sangre cayeron sobre la toalla. "Me ha cortado", se dijo, "pero no puedo decirle nada, no puedo quejarme. No se puede decirle nada a un hombre en ese estado. Tendré paciencia". Estuvo por pedirle que interrumpiera su labor; volvería al día siguiente, o esperaría a que lo atendiera otro operario. Pero se contuvo.

El hombre retiraba la tijera manchada con sangre para limpiarla, y le pedía que lo disculpara. "Perdóneme, no sé lo que hago", o "disculpe, no sé lo que estoy haciendo", "estoy mal, etc.", o algo semejante, eran las palabras del hombre. Terminó su tarea. El corte era malo, o muy malo.

Abandonó el "local", y se metió en una farmacia para que le dieran algún producto con qué curar la herida.

Si ese hombre no hubiese puesto tanto de sí mismo en su mujer, y en su casa, y hubiese hecho lo que él hacía, que estaba todo en su "obra", y se reía de las mujeres, y de la familia, y de la casa, y, etc., etc., no le sucedería nada, estaría conforme, o casi alegre con su nuevo estado, y él no tendría la oreja estropeada y no se habría asustado, mientras le cortaban el pelo.

Estuvo por decirle, o casi le dijo, o pensó decirle, que aprendiera de él, que se había ocupado de su "obra", y de nada más, y que darles mucha importancia a las otras cosas de la vida corriente, no tenía sentido, y que casi siempre eran cosas sin valor. Pero, el hombre estaba tan triste, o más bien desesperado, que no le dijo nada.

Tendría que usar un sombrero, hasta que el pelo nuevo cubriese los desniveles, y vigilar su oreja, y tendría también que cambiar de peluquería. Ese hombre ya no estaba en condiciones de hacer un buen corte.



L. S. Garini
Una forma de la desventura
Editorial Alfa

Montevideo - Noviembre de 1963

Héctor Manuel Urdangarín Zarauz, 
para el mundo literario L.S. Garini.
31 de marzo de 1903 -Mercedes 






Adhesión del
Centro de Formación Humanística
PERRAS NEGRAS
a la Celebración
del Día Nacional del Libro.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Pedro Lamorte Ciompi tiene quince años

y desde los catorce escribe así:





Sus textos fueron publicados en:

Agradecidos a Olga,
querida tallerista del Grupo Alas,
quien nos permitió conocer 
esta particular y promisoria creación.



Adhesión del
Centro de Formación Humanística
PERRAS NEGRAS
a la Celebración 
del Día Nacional del Libro.



martes, 20 de mayo de 2014

“Si hay un poeta uruguayo que representa el espíritu del 68´ internacional, ése es Íbero Gutiérrez” - Luis Bravo























hay una noche
en cada noche
(es una antigua noche)
del alma en una nube

hay una noche
dormida
en cada luna
(es una antigua luna)
del cielo desolado
y los cohetes

del hombre habitado
en cada solo
en cada antiguo cielo
solo del mundo
y cada luna.



Si he de morir luchando prefiero
morir luchando pero no
entre grandes edificios
o contra una cuneta desangrado.

Si he de morir luchando prefiero
morir luchando pero
entre montes y helechos
para sentir a modo de exorcizo
el aroma de la tierra
y el canto de los grillos.


Obra junta (1966 – 1972) (Estuario editora, 2009).


Íbero Gutiérrez (1949, Montevideo, 1972)

Artista autodidacta, desde los 14 años mostró un talento precoz por la plástica, la poesía y el teatro, a las que se consagró. A los 18 años obtiene, con su ensayo, el Premio Internacional Radio La Habana, que le permite viajar a Cuba, y pasar por Madrid y París, donde contactó con protagonistas del Mayo de 68. Como estudiante de derecho y Humanidades fue delegado de la Federación de Estudiantes (F.E.U.U). Participó del Movimiento de Independientes “26 de Marzo” desde su fundación. Se casó a los 22 años con Olga Martínez Beauxis. A partir de 1969 –cuando fue procesado por “asociación para delinquir”, en un juicio escandaloso para juristas de entonces- su vida transcurre entre kafkianas detenciones. El 28 de febrero de 1972, su cuerpo fue encontrado en Camino de las Tropas, atravesado por múltiples impactos de bala calibre 38. El 2escuadrón de la muerte” (Comando Caza Tupamaros) se adjudicó el violento asesinato. 
Mario Benedetti, quien primero difundió poemas suyos, consignó: “uno de los poetas mejor dotados de una generación que se formó entre dos fuegos: la rebeldía y la represión.” Su poesía recién se dio a conocer de manera orgánica en Antologías I y II, realizadas por Laura Oreggioni y Luis Bravo (Arca, 1987 y 1992). En setiembre de 2009 el Museo de la Memoria organizó la exposición multidisciplinaria, Arte y Política, al cumplirse 60 años de su nacimiento. Doble acto de justicia para el artista y para el hombre siempre joven que es Ibero Gutiérrez, un caso único en la historia de la literatura uruguaya. Recientemente Estuario editora publicó su Obra junta (1966 - 1972) bajo el intensivo cuidado de Laura Oreggioni y Luis Bravo.



Primer poema de Íbero Gutiérrez.
De: smguti22.blogspot.com







Adhesión del
Centro de Formación Humanística
PERRAS NEGRAS
al Día del Libro
coincidente con la conmemoración 
de la Fundación 
de la Biblioteca Nacional.







lunes, 19 de mayo de 2014

“En este día me oprimen las palabras que no acerté a decir...” - Susana Soca






















Reflejos

              
Sobre el llano fulgura
el falso hielo
de la más clara niebla,
ya sólo vamos
por un camino de lentos bosques
hacia esferas de niebla
que se detienen
en la sustancia lúcida.

Giramos horas y horas
con una lámpara
y en el largo reflejo
otra luz otra lámpara
sin tregua miro,
de vidrio y opalina
corona y límite
de la no vista llama.

Lo que alumbra yo ignoro
y nadie sabe,
del brillo que trasluce
y no se muestra
encandilado el corazón,
por un instante
devorador el tiempo
juega despacio
juega a ser devorado.

Hinca sus dientes
la inútil agudeza
y se detiene
en la carne de vidrio.

El aire espeso
ríos de transparencias
deja entrever
con ellas comunica
la ausente luz
hasta que algún aliento
los vuelve ciegos
mientras el día
en la noche se funde
y un solo día
como el otoño pesa.

Con todo lo que ignoro
haré una esfera
de opalina, una esfera
que ha de rasgar
la lluvia como
si fuera alguna mano...
Y no se quiebra, se esconde.

Con el fulgor perdemos
al mismo tiempo
colores sucesivos
retoños últimos
del bosque ya talado.


De: Noche cerrada


Alegría


La lámina segura del sueño que se quiebra
ha partido la noche como un fruto redondo.
En mitad de lo oscuro al extremo del ansia
hubo una sombra, blando reverso de esplendores,
memoria de una noche de Epifanía.

Despertar en el túnel del más largo temblor
aguardando los climas devastados e iguales
luego el golpe el asombro la inmersión el relámpago,
a todo lo entrevisto extiendo abrazos nuevos
entran de nuevo en mí las caras y las cosas
por el amor de la mirada mía
alguna vez reunidas.

Sonrío a las imágenes y he de volver con júbilo
a unir aquello que estaba separado,
tierras sin agua ya bruscamente florecen
para entrar en mis ojos algún remoto viento
acercará los cinco extendidos jardines.
La luna de mis álamos su esbeltez me devuelve
grabados que no olvido, inmóviles ciudades
y en las ciudades, altas las ya quemadas torres.
Hacia mi boca ausente el olor de la tierra
y del lejano mar han de volver despacio.
Conmigo el mar disperso, atraviesan sus olas
las formas que algún día me fueron favorables.

Mi sombra se aligera del peso de mi cuerpo
aunque fui quebrantada por aquello que amaba,
los dones de ansiedad fueron los vanos dones
e intactos sin servir giraron sobre sí.
Jadeante, esplendorosa, la marea del amor
no me ahoga y regresa a través del espanto
a sumergirme entera en la alegría;
acaso las tinieblas un instante entreabiertas
me dejaron pasar; ahí donde se toca
el cristal con el agua nacen arpas y fuentes.
Basta un hilo del agua, un hilo de la música
para seguirte en una noche desconocida.

Tú, mal buscado, tú que siempre busco,
en otro tiempo yo repetía
si tú no vienes con nadie iré.
Supe que despertaba en desiertos privados
de voz y extrañamente regocijada al fin,
feliz de nunca estar en nada,
siento ahora que ves como la propia sombra
partida del destino de mi cuerpo inclinado
sobre lo inmóvil salta y sin esfuerzo baila.

De: Noche cerrada

En: PoemasPoetas.com


Susana Soca
Uruguay - 19 de julio de 1906
Río de Janeiro- 11 de enero de 1959

Poeta, editora, gestora cultural


Adhesión del
Centro de Formación Humanística
PERRAS NEGRAS
a la Conmemoración de la fundación
de la Biblioteca Nacional.



domingo, 18 de mayo de 2014

El inventor del "juego de los recuerdos": Felisberto Hernández






















GENEALOGÍA

"A José Pedro Bellán"

I

Hubo una vez en el espacio una línea horizontal infinita. Por ella se paseaba una circunferencia de derecha a izquierda. Parecía como que cada punto de la circunferencia fuera coincidiendo con cada punto de la línea horizontal. La circunferencia caminaba tranquila, lentamente e indiferentemente. Pero no siempre caminaba.
De pronto se paraba: pasaban unos instantes. Después giraba lentamente sobre uno de sus puntos. Tan pronto la veía de frente como de perfil. Pero todo esto no era brusco, sus movimientos eran reposados. Cuando quedaba de perfil se detenía otros instantes y yo no veía más que una perpendicular. Después comenzaba a ver dos líneas curvas convexas juntas en los extremos y cada vez las líneas eran más curvas hasta que llegaban a ser la circunferencia de frente. Y así, en este ritmo, se paseaba la joven circunferencia.

II

Pero una vez la circunferencia violentó su ritmo. Se detuvo más tiempo que de costumbre: quedó parada con el perfil hacia mí y el frente hacia la línea infinita. Parecía observar en el sentido opuesto de su camino. Pasó mucho tiempo sin ver nada a lo largo de la línea infinita. Pero la intuición de la circunferencia no erró: de pronto, con otro ritmo violento, de andar brusco, de lados grandes, se acercaba un vigoroso triángulo. La circunferencia giró sobre uno de sus puntos y los demás volvieron a coincidir con los de la horizontal en el mismo sentido de antes.

III

Pero el ritmo de la circunferencia fue distinto al de antes: no era indiferente ni tan lento. Poco a poco iba tomando la forma de una elipse y su ritmo era de una gracia ondulada. Tan pronto era suavemente más alta o suavemente más baja. El vigoroso triángulo se precipitaba regularmente violento. Pero su velocidad no prometía alcanzar a la elipse. Sin embargo la elipse se detuvo un poco hasta que el precipitado triángulo estuvo cerca.
Esa misma corta distancia los separó mucho tiempo y nada había cambiado hasta que el triángulo consideró muy bruscos sus pasos: prefirió la compensación de que fueran más numerosos y más cortos y se volvió un moderado pentágono.

IV

Ahora, hecho un pentágono era más refinado, menos brusco, pero no más veloz, ni menos torturado de problemas. Su marcha era regular a pesar de la contradicción de sus deseos: ser desigual, desproporcionados sus pasos, arrítmico. Y pensó y pensó durante mucho tiempo sin dejar de marchar tras la suave serenidad de la elipse. La elipse no se cambió más, además era sin problemas, espontáneamente regular y continuada. Y todo esto parecía excitar más al pentágono que de pronto resolvió el último problema volviéndose un alegre cuadrilátero.

V

Pero una vez, la elipse rompió la inercia de su ritmo. Hasta en este trance fue serena. A pesar de la velocidad y de la brusca detención hizo que sus curvas suavizaran esta última determinación. El cuadrilátero no fue tan dueño de sí mismo. No pudo romper tan pronto su inercia. Al llegar junto a la elipse pareció como que se produjo un eclipse fugaz, y el cuadrilátero se adelantó. Recién después de haber dejado a la elipse muy atrás, pudo detenerse. Pero entonces la elipse reanudó su ritmo con la misma facilidad que lo dejó, Se produjo un nuevo eclipse y el cuadrilátero quedó tras ella a la misma distancia de antes.

VI

La elipse volvió a detenerse. El cuadrilátero volvió a llegar hasta la elipse. El eclipse volvió a ocurrir.
Pero fue el último: fue el eclipse eterno. La elipse quedó encerrada entre el cuadrilátero en un vértigo de velocidad. Fueron muy armoniosas las curvas de la elipse entre los ángulos del cuadrilátero y así pasaron todo el tiempo de sus vidas jóvenes. Cuando fueron viejos no se les importó más de la forma y la elipse se volvió una circunferencia encerrada en un triángulo. Marcharon cada vez más lentamente hasta que se detuvieron. Cuando murieron el triángulo desunió sus lados tendiendo a formar una línea horizontal. La circunferencia se abrió, quedó hecha una línea curva y después una recta. Los dos unidos fueron otra línea superpuesta a la que les sirvió de camino. Y así, lentamente se llenó el espacio de muchas líneas horizontales infinitas.
De: http://bibliotecaignoria.blogspot.com





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Al Día Nacional del Libro



sábado, 17 de mayo de 2014

"No tenemos huellas para seguir"- Juan Carlos Onetti


El árbol


Cuando aquella mañana de cielo feliz, la muchacha, violín en mano, llamó a la puerta de la casita jardín de los Risi, un hombre de paisano, un poco mulato, abrió de un tirón y la obligó a pasar.
- Póngase contra la pared y apóyese en las manos.
Mientras obedecía, la muchacha tuvo tiempo de pasar un vistazo por la cara de la sirvienta de Fide que estaba blanca, moviendo las manos sobre el vientre, emparedada por otros dos monos que se turnaban para apresurar preguntas o mezclaban las interrogaciones con la vieja técnica tan aprendida, tan puesta a prueba. Los tres hombres en mangas de camisa y sudando, fingiendo premura e importancia.
El portero cacheó a la muchacha y detuvo la congénita insolencia de las manos en los senos y las nalgas.
- Limpia, dijo. Ahora abra el violín.
- El estuche.
- Sí, doctora. El estuche del violín.
Ella había escondido los papelitos celestes que le había prestado anoche la mujer de Fide, entre un si bemol y un pizzicato. Pero al fin aparecieron.
Era una lista de nombres de sentenciados a muerte que tal vez aún sigan vivos.
- ¿Y esto? - preguntó el primero, con aire sobrador, buscando meter en la luz atenuada de la mañana una expresión de amenaza inteligente.
La sirvienta de los Fide repetía:
- No, ya le dije. Los trajo ayer a casa. No sé dónde está. Ya le dije. No avisó por teléfono ni lo vi. Ya le dije. No sé dónde está. Ya le dije.
- Y usted ahora se va al jardín con el mocoso - le dijo el hombre a la muchacha. Y nada de macanas que no empezamos todavía.
Así que ella abrió la puerta vidriera y en el pequeño jardín respiró el aroma de la tierra húmeda y el olor del verano, agrupados en el gran árbol solitario.
Bob estaba despatarrado, allá arriba, en las ramas más altas.
- Traé la pelota que está allá en el fondo - dijo Bob.
La pelota estaba a dos metros contra el muro gris de la divisoria. Era de goma, grande y parecía estar pintada con gajos de todos los colores.
La muchacha tiró la pelota al niño y el niño a ella, y así siguieron, riendo los dos. Ahora se oía a la sirvienta de los Fide, a veces gritaba, otras lloraba. Las voces gruesas de los hombres se entreveraban, se alzaban y se alejaban.
- No sé. Ya le dije. No sé nada.
El golpe de un bofetón y un insulto. El niño continuaba ignorante y riendo, ella sonreía, mirándolo, mostrándole la cara, la pelota iba y venía, rodaba brillosa y alegre sobre la tierra que interrumpían algunos puñados de pasto.
Jugaban y la muchacha estaba segura de no estar allí, de soñar los subibajas de la pelota. No había hombres dentro de la casa acosando a la sirvienta de Fide, no existía la amenaza del pronto encierro, el interrogatorio, la tortura. Miraba la pared húmeda que rodeaba el jardín, pensaba en la posibilidad de saltar, la de huir del sueño, de quebrar la pesadilla.
No había en el mundo otra cosa que el jardín escuálido, el vaivén de la pelota, la alegría del niño a cuyos padres estaban matando en otro lejano inimaginable lugar, país, continente...
Era necesario seguir jugando con el niño, sentir que la pelota le golpeaba la barriga, lanzarla de vuelta.
El niño, puro y sencillo, tan cerca de la casa y el horror; el niño, lo único que subsistía de los padres en aquel momento y ella tenía que ser padre y madre mientras durara la pesadilla infinita, las voces groseras en la casa, la risa nerviosa del chico en el árbol.
Porque si prolongaba sin pausa el monótono juego, ambos quedarían apartados del tiempo, nunca rozados por la suciedad del mundo.



De: www.onetti.net

















Adhesión del
Centro de Formación Humanística
PERRAS NEGRAS


viernes, 16 de mayo de 2014

El juez Abbas Mohammed Al-Khalifa, de Jartum-Sudán, debe de estar sufriendo una grave crisis amnésica.



















Dijo Mahoma:


*  Al-lâh ha dividido la piedad en cien partes. Conservó noventa y nueve partes para Sí y envió una parte a la Tierra. A través de esta parte restante, toda la creación muestra misericordia de manera recíproca, incluso la yegua que levanta su casco a la hora de amamantar a su potro para no pisotearlo.


*  Un musulmán es el hermano de un musulmán; no es injusto con él ni lo entrega a su enemigo. Aquel que interviene para remediar las necesidades de su hermano verá cómo Al-lâh interviene para remediar las suyas. Aquel que resuelve un problema a un musulmán verá cómo uno de sus problemas es resuelto por Al-lâh en el Día del Juicio Final. Aquel que disculpa la falta de un musulmán verá sus faltas disculpadas por Al-lâh en el Día del Juicio Final.


*  No he sido enviado para maldecir a la gente, sino como misericordia.


Ninguno de estos principios considerados sagrados por el mundo musulmán incidieron en la decisión del Juez Abbas Mohammed Al-Khalifa, quien acaba de condenar a Mariam Yahia Ibrahim Ishag, de 27 años de edad, médica, a ser “ahorcada hasta la muerte y a recibir 100 latigazos por adulterio".
Se la acusa de “apostasía”, por haber contraído matrimonio con un hombre católico, de quien está embarazada por segunda vez.

¿Será que hasta Mahoma se ha convertido en un mero signo vacío de contenido? ¿Será que, para los detentores del poder, resulta muy conveniente obviar el correlato natural entre libertad y misericordia?


Abbas Mohammed Al-Khalifa, cortarás la flor, pero la tierra reboza de raíces y, tarde o temprano, brotarán miles de Mariams que serán enredadera fatal para tus pequeños pies de barro.