Servicio de mediación cultural del Centro de Formación Humanística PERRAS NEGRAS para Residenciales Geriátricas, Instituciones Sociales y domicilios particulares: Talleres de Lectura, de Literatura y de Escritura Creativa (grupales o individuales) / Talleres Presenciales / Talleres a Distancia.
** El Niño del Fuelle ** - Pablo Silveira Artagaveytia
sábado, 14 de octubre de 2017
viernes, 13 de octubre de 2017
El amor a los 90, ¿premisa para un guion?
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Tras la ceremonia, la pareja y sus invitados se reunieron en
un restaurante cercano donde se realizó el festejo.
Credit Justin Gilliland/The
New York Times
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Ella, Gertrude Mokotoff, tiene 99 años. Profesora de
Biología y ex - alcaldesa de Middletown.
Él, Alvin Mann, de 94 años, fue marino mercante y pocos años
antes obtuvo su título universitario de Especialista en Historia.
Se conocieron en un gimnasio.
Gertrude le pidió matrimonio al poco tiempo. Él aceptó sin
dubitaciones.
Ella no olvidó usar la tradicional liga en la pierna
izquierda. Y como una adolescente, la mostró en la fiesta de matrimonio.
Datos extraídos de The New York Times. (Muy recomendable la
lectura completa del artículo)
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| Pero... sin el cólera... |
domingo, 8 de octubre de 2017
viernes, 8 de septiembre de 2017
viernes, 1 de septiembre de 2017
"De paso nos fuimos haciendo niños también nosotros, los padres."- Jaime Barylko
—¡Libertad! —se dijo. Que su
majestad el niño determine cuál ha de ser su rumbo, su destino. —¡Libertad! —
se clamó.
Entonces padres y maestros se
corrieron a un costado para dejar pasar a su majestad el niño, el adolescente,
el joven, el nuevo mundo y el mundo de lo nuevo. Y más no hicimos que
corrernos, creyendo que de esa manera les dábamos la tan preciada libertad. También
les dimos juguetes didácticos, y nos llenamos las bocas con teorías
psicológicas, y creíamos que, hablando de libertad, de autorrealización, de ser
uno mismo, mágicamente el mundo se transformaría y su majestad el niño
construiría su imperio de belleza, bondad, liberación, bajo la advocación de la
imagen de la paloma de Picasso. Nos corrimos a un costado, y dijimos:
—Contemplemos la maravillosa
marcha de la historia de seres auténticos, ya no constreñidos por padres
autoritarios y castradores.
De paso nos fuimos haciendo niños
también nosotros, los padres.
Creció en el vacío, sin límites,
sin fronteras, sin carteles orientadores, sin sustento, sin apoyo. En consecuencia,
no creció. Quisimos ser modernos, terminamos siendo nadie. "Nadie" es
un ser difuso, desprovisto de una línea que demarque su identidad.
Los límites, lo que todos hemos
perdido —nuestros hijos porque no los conocieron, nosotros porque nos
desprendimos de ellos—, los límites son las coordenadas de los valores, de las
creencias, de los modales, de las maneras y —en fin— de las reglas de la
existencia y de la coexistencia. De la identidad. Por ellos uno es o puede
llegar a ser "alguien".
Vivir es vivir entre límites, en
algún encuadre, entre horizontes. Dentro de ese espacio germina y se desarrolla
la libertad. Interpretamos mal: creíamos que la libertad se da. No es cierto:
la libertad no se da, la libertad se toma, se arranca, se conquista, se logra,
se esculpe, abatiendo esclavitudes, confrontándose con límites, aceptando unos,
rechazando otros, pero usándolos como referentes en el camino. Además, la
libertad es un medio, no un fin. Ahí la tienes, para hacer algo con ella, algo
que tú elijas. ¿Y cómo se elige? Se elige entre opciones. Las opciones son los
límites dentro de los cuales la libertad adquiere sentido, al rechazar unos y
adoptar otros.
De: Los hijos y los límites
De: JAIME BARYLKO
"En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia", dijo Miguel de Cervantes. Y para muchas personas, esas frases están en los libros de Louise L. Hay.
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| R.I.P. |
"Voy a cumplir 90 años este
sábado (8 octubre 2016). Elijo ver mi vida moviéndose en diferentes
direcciones, todas ellas igual de buenas. Algunas cosas son incluso mejores
ahora que en mi juventud. Mis años más jóvenes estuvieron llenos de miedo; en
la actualidad mis días están llenos de confianza.
Mi propia vida realmente no
comenzó a tener sentido hasta que estaba a mediados de mis 40 años. A la edad
de 50 empecé mi carrera de escritora a una escala muy pequeña. El primer año
hice una ganancia de 42 dólares. A los 55 años me aventuré en el mundo de las
computadoras, lo cual me asustó pero tomé clases y vencí el miedo. Hoy tengo
tres computadoras y viajo con mi iPad y iPhone a todas partes. A los 60 años
tuve mi primer jardín. En este mismo tiempo me inscribí en clases de arte para
niños y empecé a pintar. A los 70 y 80 era más creativa y mi vida continúa
siendo cada vez más rica y plena.
Todavía escribo, doy
conferencias, enseño a través de mis acciones. Estoy constantemente leyendo y
estudiando. Soy dueña de una editorial muy exitosa y tengo dos organizaciones
sin fines de lucro. Soy una jardinera orgánica dedicada. Cultivo la mayor parte
de mi propia comida. Me encanta la gente y las fiestas. Tengo muchos amigos
cariñosos. He viajado extensamente. También todavía estoy pintando y tomando
clases. Mi vida se ha convertido en un tesoro de experiencias.
Quiero ayudarte a crear una idea
consciente de tus últimos años, para que te des cuenta de que estos pueden ser
los años más gratificantes de tu vida. Quiero que sepas que tu futuro es
siempre brillante, no importa cuál sea tu edad. Mira tus últimos años
convirtiéndose en tus años de tesoros.
En lugar de simplemente envejecer
y renunciar y morir, vamos a aprender a hacer una gran contribución a la vida.
Tenemos el tiempo, tenemos el conocimiento y tenemos la sabiduría para movernos
por el mundo con amor y poder.
¡Da un paso adelante, utiliza tu
voz, sal al mundo y vive!
Con amor,
Louise Hay."
jueves, 31 de agosto de 2017
Bajo el Puente del Alma
Diana, tú decías: “La vida es sólo un viaje”.
Quizá por eso no te conformaste
con transitar primorosos espacios urbanos.
Pisaste regiones donde la
ambición arranca piernas, pieles, pastos, piedras…
Los vulnerables del mundo desean todavía
la frescura que la seda de tus abrazos desplegó sobre los vulnerados, como portentosa
bandera incitando a otra clase de guerra.
Hollaste los páramos de la
indiferencia y del cómplice silencio, telarañas que segregan los poderes.
Y enredados tus pies, tu cuerpo
no pudo seguir viajando los viajes de este viaje. Bajo el Puente del Alma, tu
corazón escuchó la voz del altoparlante avisando el final de la migración.
¿Hacia a dónde habrán caminado los luminosos pies de ónix de tu alma en aquel exacto momento? ¿Hacia a dónde? Todavía nos preguntamos.
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