sábado, 10 de junio de 2017

El primer cuentario de Federico Rizzo Sebben, colega y hermano de la misma Madre Pasión.







Gracias, Federico, por acercarte
a través de este primer paseo
en tu trapecio de la creación.
Y como el Arte siempre reembolsa,
te contamos que en el Taller de A.U.T.E.
estuvimos leyendo algunos de tus textos
y gustaron tanto que,
varios de sus integrantes,
espontáneamente, hasta se animaron
a aportar distintos finales
a algún original.

                       

domingo, 28 de mayo de 2017

Otro Thomas Moore, pero ex-sacerdote, psicoterapeuta y contemporáneo.




















La atracción de la oscuridad


Después de varios años de practicar la psicoterapia con hombres y mujeres de diversas edades, estoy convencido de que el amor es la fuente más común de nuestras noches oscuras. Puede tratarse del amor romántico, o el amor por un hijo. El poder del amor es fuerte, pero la oscuridad intensa. Parece como si el amor tuviera siempre dos partes, o dos caras, como la luna, una clara y la otra oscura. En todas nuestras relaciones de amor nos movemos sin saber muy bien en qué consiste ni qué se exige de nosotros. El amor tiene poco que ver con el ego y está más allá de toda comprensión o control. Tiene sus propias razones y sus formas indirectas de conseguir lo que desea.

Robert Burton, contemporáneo de Shakespeare, diagnosticó el amor como una enfermedad e incluso apuntó que era preferible tratar de evitarlo. Pero elegir no amar significa decidir no vivir. Todo el mundo necesita amar y ser amado. Uno se rinde, atrapado por el hechizo, y a partir de ahí se ve envuelto en días y noches de fantasía, recuerdos, deseo y una extraña sensación de pérdida, quizás el fin de la libertad y de una vida cómoda. Aunque haya tenido muchas experiencias de relaciones sentimentales dolorosas que no han funcionado, no ceja en su empeño. El alma ansía el amor hasta el punto de que uno lo busca a sabiendas de que tiene escasas probabilidades de hallarlo.

Algunas personas parecen haber renunciado al amor, y sus rostros muestran una expresión inanimada. El alma anhela el amor, y si uno renuncia al amor debido a las dificultades que presenta, la vida se escapará por sus poros como el aire de una rueda pinchada. Uno se siente como muerto. Se pregunta cómo es posible que la vida no tenga ningún significado. Quizá no se percate de que el significado de la vida es amor, y el amor es lo que le da forma y propósito.

Ciertamente, el amor no consiste en hacerle a usted feliz. Es una forma de iniciación que puede transformarlo radicalmente, definiendo su personalidad actual pero despojándolo de la anterior. Si no se da cuenta de que camina sobre brasas, que arrostra toda clase de peligros y sobrevive en la selva por perseguir una visión, todo ello dentro de los límites de una simple relación humana, se expone a ser destruido por ésta. El amor le da un sentido de significado, pero usted paga un precio por ello. Le convierte en la persona que está destinado o destinada a ser, pero sólo si es capaz de soportar los dolores que le inflija y permite que le vacíe en la misma medida que le llena.


Una cuestión del alma

El amor es una cuestión del alma y está íntimamente ligada a su destino. Aparece cuando uno menos se lo espera o inoportunamente. En ocasiones desaparece en el peor momento. Puede aparecer y desaparecer y regresar de nuevo, sin que ninguna razón aparente explique su volatilidad. Los pintores antiguos representaban el amor como un adolescente con alas, un signo de su carácter huidizo, una cualidad que puede afligir a una persona de cualquier edad. Porque el amor en sí es joven y puede hacerle sentirse más joven de lo que es. También puede hacerle envejecer, especialmente en los momentos en que desaparece de improviso, o cuando el objeto de su amor ya no le ama.

El aspecto de la noche oscura del amor es brutal comparado con la alegría y despreocupación del comienzo del amor. ¿Cómo pasa uno de sentirse como si flotara a sentirse hundido? La respuesta estriba de nuevo en el que el amor está al servicio del alma, por lo que tiende a descender hacia las regiones profundas. Por más que uno desee permanecer en el nivel en el que el amor parece un juego, éste nos arrastra hacia el aspecto serio de la vida. La pareja que cree que puede experimentar con el sexo, y posteriormente la mujer comprueba que está encinta, conoce bien este brusco descenso a la realidad.

Los parientes y amigos adultos quizá traten de advertir a una pareja joven sobre el lado oscuro del amor, pero, como es natural, las advertencias apenas logran traspasar la sutil pero resistente burbuja de la fantasía. Todo indica que es importante que el amor esté libre de los obstáculos que representan la sensatez y el sentido práctico. No puede consumirse en una vida si está constreñido por el sentido común.


De: Las noches oscuras


En: http://silviadormias.blogspot.com.uy





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