I
Una mujer de cuyo ombligo nace
el tallo de una flor. Es el verano.
II
Un vaso con un ramo de jazmines
junto a la cabecera y de tu lado.
Deja pasar el tiempo y permanece
entristeciendo el resto del otoño.
Todo es cobrizo adentro y bajo el cielo
III
Las flores entristecen a los muertos
-los he oído rumiarlo en primavera,
a las visitas, a los sepultureros-
Por eso en Santa Rosa entrecierran
los ojos y contienen el respiro.
Se mantienen soñando un cielo claro
Hasta que gane marzo el calendario.
IV
Busca la forma amontonándolos:
cinco lunares y sus coordenadas dan una flor.
Sólo en tu espalda y en el invierno.
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Las cuatro estaciones - A. Mucha |