martes, 6 de enero de 2015

In Memoriam de Lola Luna Chomnalez













porque es preciso
que no estemos tan solos,
que nos demos un pétalo,
aunque sea un pasito, una pelusa.


De: Hablen, tienen tres minutos...

Julio Cortázar


Se dice que un libro es compañía incomparable. Y lo es. Con mágica sutileza nos rodea de seres, ideas, sentimientos, realidades, que están más allá de la escasa certidumbre propia.
Así que, con naturalidad, lo volcamos en la mochila, y nos vamos de paseo. Como Lola Luna. Una botellita de agua mineral y un libro de Cortázar.

Quién sabe cuándo tenías proyectado detenerte, sentarte, y acomodar al compañero entre tus manos. Ibas a rendirle el tributo de tu amigable presencia a una tortuga que yacía muerta en la playa... ¡Qué matiz fraterno el de tu personalidad, Lola! ¡Una tortuguita extinta -otro ser- conmovió tus pasos bajo el sol de las dos de la tarde! ¡Un paseo muy largo, Lolita, pero estabas dispuesta!

Quién sabe cuál de sus obras habían elegido tus quince años para acompañarte. ¡Qué curioso! Cuando Cortázar escribió Rayuela, tuvo la intención de que sus destinatarios fueran l@s jóvenes y, sin embargo, fue la sensibilidad de l@s adult@s la receptora inmediata de su novela. ¿Llevarías Rayuela en tu mochila, preciosa flor truncada por la mano feroz que no se conformó con aspirar tu fragancia?


Ahora ya no importa cuál llevabas contigo, niña-hija de tod@s los rioplatenses. Ahora importa que, a pesar del horror, no estabas tan sola. Tú y Él ya se habían dado ese pétalo.














1 comentario:

  1. seguro que juntos están jugando ala rayuela en una pradera cubierta de flores amarillas

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